AMAR a los hijos también implica ayudarlos a ubicarse.
¿Quién soy? ¿Me aman? ¿Valgo? ¿Soy útil? ¿Qué puedo hacer y qué no debo hacer aunque pueda?¿Cuáles son mis derechos y dónde terminan? ¿Cómo se trata a los demás y cómo tengo derecho a ser tratado?
Un hijo desubicado no puede ser feliz, porque cree ser lo que no es, para más o para menos.
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